¿POR QUÉ EL SEÑOR ESCOGIÓ A JUDAS?
Dronsfield W.R. - (Messager Évangélique, 1992)

“¿No os he escogido yo a vosotros los doce,
y uno de vosotros es diablo?” (Juan 6:70)

A menudo se ha formulado esta pregunta: ¿Por qué el Señor escogió a Judas como uno de sus discípulos, si desde el principio sabía que lo iba a entregar (Juan 6:64)?

¿Necesitaba Jesús a alguien que fuese un traidor? Los fariseos lo necesitaban, porque no sabían dónde se encontraba por las noches, cuando las multitudes dejaban de apretujarse alrededor de Él. Ellos buscaban “cómo echarle mano” (Mateo 21:45-46), pero tenían temor de hacerlo en presencia del pueblo y, para prenderlo, querían hallarlo en un lugar tranquilo. Por eso se alegraron cuando Judas prometió guiarlos hasta donde se encontraba el Señor cuando estaba solo con sus discípulos.

El Señor había participado de sangre y carne a fin de poder pasar por la muerte; pero para ello no necesitaba, de ninguna manera, la acción de un traidor. Él mismo podía haber dado a sus enemigos una clara indicación de sus desplazamientos.

La respuesta a la pregunta, ¿no la da el Señor mismo, cuando dice: “Uno de vosotros es diablo” (Juan 6:70)? La palabra “diablo” significa literalmente: “adversario” o “acusador”, términos que describen el título y el papel de Satanás, quien acusa a los creyentes delante de Dios día y noche (cf. Apocalipsis 12:10; Job 1:11; Zacarías 3:1). Pero él no puede mantener una acusación contra aquellos que son justificados por la sangre de Cristo. Judas, pues, era un acusador, aun antes de que Satanás hubiese entrado en él (Juan 13;27).

La elección de Judas aporta un notable testimonio de la perfección de nuestro divino Señor. Los discípulos fueron escogidos por el Señor “para que estuviesen con él” (Marcos 3:14). Durante tres años ellos lo acompañaron de día y de noche, escuchando Sus palabras y observando Sus hechos. Pero entre ellos se encontraba un hombre que jamás amó al Señor, un hombre animado por un espíritu de crítica (Juan 12:4-5), que lo servía por motivos sórdidos (Juan 12:6).

Nadie resulta más apropiado para revelar las faltas de una persona, que aquel que ha vivido en la intimidad con ella. El Señor escogió a un enemigo para que formara parte de sus compañeros, a uno que era acusador por naturaleza y que se justificaba a sí mismo acusando a otros.

Cuando los fariseos buscaban por todas partes a un testigo contra Jesús, ¿podían haber encontrado a uno mejor que Judas para llevar a cabo sus propósitos? ¡No había nadie como Judas, quien conocía tanto al Señor y era su enemigo! Sin embargo, Judas nunca se presentó para testificar contra el Señor. ¡Este acusador no tenía ningún motivo para presentar una acusación, pues jamás pudo hallar en Él una sola mancha o una falta! Todo lo que Judas pudo declarar fue: “Yo he pecado entregando sangre inocente” (Mateo 27:4).

¡Qué perfección se ve en nuestro Salvador! ¡Cuán grande es su gloria moral!



©1996-2007 Todos los derechos reservados. Editor: Roberto Jorge Arakelian. Los artículos editados en otros idiomas se han traducido con el permiso de sus editores. Derechos de traducción reservados. Permiso de reproducción únicamente en forma completa y sin cambios. Queda prohibido utilizar este material con fines comerciales y/o cobrarlos.